Fundamentos de producto · Principiante

El prototipo más pequeño que demuestra algo

En una línea: Un prototipo existe para responder a una pregunta peligrosa, no para lucir un producto: por eso puede ser feo, manual e incompleto.

Cómo encontrar la pregunta peligrosa

Pregunta: ¿qué es aquello que, si lo descubrimos dentro de seis meses, lamentaremos no haber comprobado la primera semana? La respuesta casi siempre cae en una de tres: si es siquiera posible técnicamente, si los datos existen y son accesibles, y si alguien lo va a usar.

Si la pregunta peligrosa es de datos o de adopción, no construyas nada esta semana. Revisa los datos, o pon a una persona haciendo el trabajo a mano entre bastidores y comprueba si hay demanda.

Tres niveles, por orden de coste

Totalmente manual. Una persona presta el servicio sin que el usuario lo sepa. En dos días sabes si hay demanda y reúnes decenas de ejemplos reales.

Hoja de cálculo y revisión. Cincuenta casos reales, el mismo proceso para todos y una columna donde alguien marca si el resultado sirve. Sin interfaz, sin base de datos.

Prototipo conectado. Solo si los dos anteriores dieron positivo: interfaz mínima, una fuente de datos real, un grupo pequeño de usuarios.

El umbral que se fija de antemano

La decisión más importante se toma antes de ver resultados: cuál es el listón por encima del cual se continúa. Si se fija después de ver los números, siempre aparece una explicación de por qué el 62 por ciento es en realidad prometedor.

Define también un límite inferior para detenerte. Un proyecto parado en la semana tres es un éxito de proceso, no un fracaso.

En profundidad

En un prototipo puedes renunciar al diseño, al inicio de sesión, a la velocidad y al manejo de errores. No puedes renunciar a datos reales ni a la medición. Un prototipo que corre sobre tres ejemplos inventados en la oficina no enseña nada: fueron elegidos, sin querer, para que funcionaran.