Pruebas: cuántas, cuáles y cuáles no valen la pena
Tres capas
Unitarias. Rápidas, enfocadas, que corren en cada guardado. Ahí está la mayor parte del retorno.
Integración. Contra una base de datos real y colas reales. Atrapa lo que las unitarias pierden: esquema, transacciones, consultas.
Extremo a extremo. Caras y frágiles. Resérvelas para cinco a quince rutas críticas.
Qué vale la pena probar
Lógica de negocio con casos límite, cálculos, permisos, y lo que ya se rompió una vez. Cada bug corregido recibe una prueba: así la cobertura crece en los sitios correctos y no por porcentajes.
Qué no vale: código que solo mueve datos, y pruebas que simulan tanto que prueban la simulación y no el sistema.
Calidad de la prueba
Una buena prueba falla por un motivo claro y nombra qué se rompió. Una prueba inestable es peor que ninguna prueba: enseña al equipo a ignorar el rojo.
En profundidad
Separa las pruebas rápidas que corren en cada envío de una suite pesada que corre de noche. Y cuando una prueba falla de forma intermitente, trátala como un bug de alta prioridad: tolerar la inestabilidad borra en meses todo el valor de la suite.